jueves, 5 de febrero de 2015

Caminos a lugares seguros.

“Quizá la mayor facultad que posee nuestra mente sea la capacidad de sobrellevar el dolor. El pensamiento clásico nos enseña las cuatro puertas de la mente, por las que cada uno pasa según sus necesidades.
La primera puerta es la del sueño. El sueño nos ofrece un refugio del mundo y de todo su dolor. El sueño marca el paso del tiempo y nos proporciona distancia de las cosas que nos han hecho daño. Cuando una persona resulta herida, suele perder el conocimiento. Y cuando alguien recibe una noticia traumática, suele desvanecerse o desmayarse. Así es como la mente se protege del dolor: pasando por la primera puerta.
La segunda es la puerta del olvido. Algunas heridas son demasiado profundas para curarse, o para curarse deprisa. Además, muchos recurdos son dolorosos, y no hay curación posible. El dicho de que "el tiempo todo lo cura" es falso. El tiempo cura la mayoría de las heridas. El resto están escondidas detrás de esa pierta.
La tercera es la puerta de la locura. A veces, la mente recibe un golpe tan brutal que de esconde en la demencia. Puede parecer que eso no sea beneficioso, pero loes. A veces, la realidad es solo dolor, y para huir de ese doñor, la mente tiene que abandonar la realidad.
La última puerts es la fe la muerte. El último recurso. Después de morir, nada puede hacermos daño, o eso nos han enseñado.”