"El mundo cambia, gira, se mueve, y ten muy claro que no se detendrá por ninguno de tus problemas" y echó a volar, con la intención de poder huir de un mundo tan desconsiderado, ¿por qué su creador permitía que cosas así les pasasen? Nos alcanzó, nos superó, y subió tan alto como sus alas le permitieron, divisó un lugar blanco, mullido, y cálido, donde no se diferenciaba el día de la noche y el tiempo siempre corría a su propio gusto sin importarle qué pensaran los demás habitantes de aquel cielo con sus siete soles. Allí vivió entrelazando sombras y sueños, observando nuestro sufrimiento y mera existencia desde su lecho de flores y tenue luz. Y un día él llegó, y ella le tejió su sombra y sus sueños, y los soles siempre brillaban en el cielo, y las mariposas bailaban al son del laúd del muchacho, y ella danzaba desnuda para él, y él le recitaba bellos poemas mientras acariciaba su negra melena, y ella jugaba con su pelo rojo fuego, y se besaban y amaban como nunca nadie allí lo había hecho. Pero un día él se fue. No hubo más música, ni soles, poemas, mariposas, danzas, belleza, ni amor. Y ella cayó. Se precipitó contra el suelo aún más rápido de lo que había subido, y cada centímetro de su cuerpo pereció recordando lo bonito que fue y lo aún más bonito que podría haber sido. Él se quedó, y como esto no es Romeo y Julieta él siguió su vida, porque el mundo cambiaba, giraba, se movía, y no se detuvo por ninguno de sus problemas.
